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martes, 14 de febrero de 2017

Casa con el año de su construcción escrito en su almena central


Siguiendo el orden del plan esbozado en la entrada preliminar de 29 de agosto de 2016 sobre grandes almenas barrocas, ahora le toca el turno a un esbelto edificio que se halla casi enfrente de la iglesia de san Francisco de Asís. Se trata de una casa singular que, después de su restauración-reconstrucción, muestra elementos decorativos pictóricos de color rojo, tanto en un adorno en forma de greca como en otros dibujos de naturaleza geométrica ubicados en sus almenas. Como se ilustra en la primera fotografía expuesta, llama la atención la fecha que figura en la gran almena central y que sirve para datar la construcción de la casa original.


El edificio se presenta como un gran rectángulo de lados desiguales, siendo el de menor longitud el que constituye la base del lienzo de la fachada. Este hecho le confiere un aspecto en el que predomina la verticalidad. Esta característica se ve reforzada por carecer de cornisas que separen las plantas del edificio, exceptuando el caso de la cornisa superior, cuya principal función es resaltar el pretil almenado de la azotea. Normalmente, las cornisas horizontales constituyen elementos que contribuyen a equilibrar otros –especialmente los pilares- que resaltan la verticalidad de las fachadas. De esta manera, lo vertical se armoniza con lo horizontal, como puede apreciarse en los edificios mostrados en las entradas anteriores. Sin embargo, en este caso, la casi ausencia de cornisas y la geometría rectangular dispara la sensación de verticalidad del inmueble.


La parte de la fachada correspondiente a la planta baja presenta unas características diferenciadas del resto, ya que, por una parte, en ella se ha dejado a la vista la piedra ostionera tan frecuente en los edificios antiguos de San Fernando y, por otra, aparecen dos elementos muy característicos del barroco popular de La Isla, a saber: una portada con una elegante chambrana y un doble cierro con cubierta de trazo curvilíneo (1).
El resto de la fachada, hasta la cornisa superior, se caracteriza por poseer seis grandes vanos rematados por arcos rebajados. Están situados de tres en tres, en hileras alineadas con los dos pisos superiores. Los primeros se abren a un amplio balcón que abarca casi toda la anchura de la fachada. Mientras que los tres siguientes, correspondientes al último piso, constituyen las respectivas puertas de entrada a tres pequeños balcones. Se tiene, pues, que cada planta presenta un aspecto distinto de cara a la calle, pero que todas ellas conforman un conjunto armónico de equilibradas proporciones.


La parte superior constituye el pretil almenado separado del resto de la fachada por una gran cornisa subrayada por una sencilla y elegante greca de color rojo. Como puede apreciarse en la primera de las fotografías expuestas, la gran almena central se despliega sobre el pretil con un intrincado perfil de trazos curvos. La decoración de carácter geométrico a base de gruesas líneas rojas configura un espectacular medallón en cuyo centro se puede leer “AÑO 1766”, fecha que con toda probabilidad se refiere a la construcción del inmueble. El pilar central de la almena tiene dos cornisas: una estrecha a unos palmos por debajo de su extremo superior y otra ancha en dicho extremo (pilar que es su momento codificamos como del tipo G02RECT). El conjunto culmina con una figura geométrica de carácter bulboso decorada en franjas rojas y blancas, y un pináculo redondeado de color verdoso. Hay que señalar que hemos observado que los remates con elementos geométricos en forma de bulbo aparecen en otras antiguas almenas de grandes proporciones. Por tanto, puede decirse que constituyen un elemento propio de parte del conjunto de las almenas barrocas construidas en el siglo XVIII.


Las dos almenas laterales que delimitan el extremo superior de la fachada son típicas almenas G02RECT: pilar con dos cornisas; remate a base de cuerpo geométrico, en este caso un tronco de pirámide de lados curvos (ver figura); y un adorno en su parte superior, que aquí adquiere la forma de pomo ovalado similar al que encontramos en la almena central. (Si se observa el pináculo con detalle en la fotografía ampliada parece que es de naturaleza metálica).


Nos encontramos, pues, ante un hermoso y original edificio barroco cuya fachada ha sido salvada, contribuyendo así a la conservación de lo que aún queda del singular conjunto arquitectónico que en su día fue la calle Real de San Fernando en su totalidad.


(1) Probablemente este tipo de cierro es genuino de la ciudad de San Fernando, y aunque no son muy abundantes tampoco son extremadamente raros; naturalmente algunos ejemplares son mejores que otros, tanto en su factura como en su conservación, pero todos ellos constituyen un conjunto de elementos muy interesantes de la arquitectura popular de la ciudad. Nos proponemos dedicar la próxima entrada a realizar una pequeña galería fotográfica de ejemplares que hemos localizado en el caserío antiguo de La Isla.