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viernes, 28 de junio de 2013

Almenas con cartelas en la Casa de las Cadenas





Las almenas con cartelas aparecen aquí y allá adornando un número considerable de casas del casco antiguo de San Fernando. Así, una vez vistas las del convento de las Carmelitas Descalzas (entrada anterior), encontramos ejemplares de la misma tipología en la Alameda de Moreno de Guerra, en la denominada “Casa de las Cadenas”. Este edificio debe su nombre a que en tiempos gozó del denominado “Privilegio de las Cadenas”, concedido por el rey Felipe V tras alojarse en el mismo durante su visita a La Isla de León en 1729 (1), (2). Dado que el rey residió en ella, cabe pensar que en el siglo XVIII la casa era un palacete blasonado (3) de mayores dimensiones, que incluía una extensión considerable de jardines de los que formaría parte la actual Alameda.
Hoy en día la fachada está constituida por un lienzo continuo, careciendo de cornisa que separe los espacios correspondientes a la planta baja y al piso alto (primera fotografía superior). Este hecho, poco frecuente en la arquitectura isleña, produce el efecto visual de alisar la fachada, haciendo que resalten sus elementos principales: puerta de entrada, cierros y balcones (ver fotografías). En la parte superior, dos cornisas, una de ella muy ancha con diversas molduras, separan el gran lienzo rectangular de un pretil coronado por cinco almenas. En este caso, el pretil está adornado con grandes cartelas horizontales a juego con las de las almenas. Por otra parte, el uso de dos colores en la pintura del conjunto realza el carácter decorativo de las mismas (ver fotografías).
Si se comparan las almenas del convento de la Carmelitas Descalzas, que sirvieron para introducir este nuevo tipo, con las que se encuentran en la “Casa de las Cadenas” (primera de las fotografía inferiores), puede observarse que estas últimas tienen un mayor empaque -gran tamaño, ancha cornisa ribeteando el pilar, peana más elaborada, etc.- (ver fotografía lateral). Sin embargo, sus adornos son casi idénticos: copas con asas y tapas, cuya única diferencia estriba en el remate de las mismas; cuerpos con forma de piña en el convento y bulbos en las almenas que nos ocupan (primera fotografía inferior).

 
 


domingo, 16 de junio de 2013

Las almenas de las Carmelitas Descalzas I




Después de un periodo de inactividad de meses, quizás lo más idóneo es comenzar con un tema que enlace con las últimas entradas publicadas. Así, si éstas se dedicaron a las almenas de las Capuchinas, parece acertado continuar hablando de las que se hallan en el otro convento de clausura que existe en San Fernando: el monasterio de la Santísima Trinidad de las Madres Carmelitas Descalzas. Esta casa-convento despliega la horizontalidad de su fachada al final de la calle Real, camino de Cádiz, presentando todas las características de las antiguas casonas de San Fernando: pórtico, cierros, cornisas y almenas (ver las dos primeras fotografías superiores). Además, la casa posee una torre mirador (tercera fotografía superior), ciertamente infrecuente en la arquitectura civil de la ciudad. Por ello, resulta curioso el hecho de que aparezcan en los dos edificios dedicados a monasterios de clausura existentes en la localidad.
Las almenas de la casa se sitúan en tres niveles, pero las correspondientes a la planta baja de la fachada principal pasan algo desapercibidas al quedar sus pilares embutidos en un muro (primera fotografía inferior), que sin duda fue construido después de que la casa se transformara en convento, adecuándose así a las necesidades de la clausura. Estas almenas, cuya tipología presenta algunas características no estudiada hasta el momento, serán descritas en una segunda entrada dedicada a esta casa-convento. Por tanto, ahora centraremos nuestra atención en las almenas de la planta superior y del torreón.
En estos dos niveles superiores (fotografías inferiores) encontramos almenas de idéntica tipología, caracterizadas por un pilar con cornisa ancha sobre el que se sitúa una base paralelepipédica que sirve de peana a un ornamento con forma de copa con asas y tapa, culminada esta última con un adorno en forma de piña (ver fotografía lateral). Nos encontramos, por tanto, con un tipo de almena bastante frecuente, tanto en la configuración del pilar –en su momento lo denominamos G01RECT (ver entrada del 10 de noviembre de 2010) – como en la clase de ornamento. (Obsérvese que las copas de estas almenas son casi idénticas a las del convento de las Capuchinas –ver segunda fotografía inferior-). Dado que la torre carece de pretil, sus almenas parten directamente de la cornisa; entre ellas, unas rejas metálicas de sencillo trazado cercan la pequeña azotea del mirador, contribuyendo con sus líneas verticales a la esbeltez del mismo (ver fotografía superior).
Las imágenes muestran como los distintos conjuntos almenados que se divisan desde posiciones diferentes constituyen bellas estampas, donde las debidas proporciones y la distribución espacial de sus elementos dotan al edificio de una singular armonía.



Las almenas de las Carmelitas Descalzas II




Como hemos referido en la entrada precedente, las almenas de la fachada de principal de la casa-convento de las Carmelitas Descalzas están embutidas en un muro construido sobre el pretil de la azotea inferior (ver las primeras de las fotografías superiores). Esta circunstancia no impide que las almenas muestren una característica no vista hasta el momento; a saber, los pilares no tienen sus caras lisas sino que se ornamentan con cartelas (1) –vacías-, cuyo sencillo diseño se caracteriza por la alternancia de líneas rectas y curvas en el borde interior de la moldura (ver fotografías). En la fachada principal, el muro que oculta parte de las almenas solo deja ver la cartela de una de las caras del prisma cuadrangular que forma el pilar, pero en una pequeña y ancestral fachada lateral del convento, situada en la calle san Agustín, pueden verse tres ejemplares donde se muestra que el adorno aparece en las cuatro caras del pilar.
Aunque la descrita es la principal característica de esta clase de almenas, no es la única. Así, puede constatarse en los diferentes ejemplos que existen en la ciudad, que las almenas con cartelas poseen pilares más cortos que las de paredes lisas. Probablemente este hecho se deba a que la altura de la almena debe amoldarse al diseño de la cartela, la cual quedaría desproporcionada en un pilar excesivamente alto.
Hay que hacer notar que el diseño de la fachada del edificio moderno levantado junto al que nos ocupa se realizó conservando las alturas y el estilo del entorno, incluyendo almenas con las características que acabamos de describir (ver primera de las fotografías inferiores). Además, otras casas de San Fernando, construidas en los últimos lustros con fachada del estilo tradicional de la ciudad, tienen este mismo diseño en sus almenas (segunda fotografía inferior). Parece, por tanto, que este tipo de almenas tiene seguidores entre aquellas personas que acertadamente construyen sus casas conservando este peculiar elemento de la arquitectura popular de San Fernando.
(1) Cartela.- Decoración a modo de orla que enmarca una inscripción en una pintura o una parte de un edificio.

domingo, 19 de agosto de 2012

Las almenas de las Capuchinas I

 
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En la calle Constructora Naval  -más conocida como “Calle de las Capuchinas”- se encuentra el monasterio de Nuestra Señora del Rosario de la Orden Franciscana de las Hermanas Clarisas Capuchinas. Se da la circunstancia de que los dos conventos de clausura existentes en San Fernando – el otro es el monasterio de la Santísima Trinidad de las Madres Carmelitas Descalzas- se erigieron en casas que,  si bien eran grandes y tenían huerta y jardín,  fueron construidas para ser viviendas (obviamente de familias acomodadas) y, por tanto, se diseñaron de acuerdo con la tipología característica de la arquitectura civil de la ciudad, almenas incluidas. En este caso, el edificio de dos plantas tiene en su pretil cuatro almenas de sencillo diseño, que pasarían desapercibidas a no ser por el armonioso conjunto almenado situado sobre el torreón que posee el edifico del convento (ver fotografías superiores). Es muy probable que en este torreón, de indudables reminiscencias gaditanas, interviniera Juan Cabrera de la Torre, arquitecto municipal de Cádiz, que trabajó en la adaptación de la casa-vivienda a convento de clausura (1). No obstante, es  obvio que el ramillete de almenas que corona esta torre-mirador es una característica típicamente isleña (ver fotografías), tanto por su estilo como por su composición.
Las almenas que encontramos en “Las Capuchinas” no responden a un diseño complicado, encuadrándose en la clase que hemos denominado G02RECT (pilar con leve cornisa paralelepipédica y uno o varios cuerpos que sirven de peana al adorno - un jarrón con dos asas y tapa, en este caso-) (fotografías lateral e inferior), tipología relativamente frecuente  en el  caserío isleño.  Así, los ejemplares que pueden admirarse en esta casa–monasterio son casi idénticos a los que se encuentran en la esquina de la calle Real con Almirante Cervera (entrada del 18 de septiembre de 2010).
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Las almenas de las Capuchinas II

 
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Como puede leerse en la cita 1 de la entrada anterior, procedente del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, el arquitecto Juan Cabrera de la Torre construyó en 1911 una iglesia, que junto con  la casa preexistente configuraría el edificio conventual. El cuidado en las alturas y en otros elementos hace que el conjunto aparezca desde la calle con un todo, aunque con cierto grado de heterogeneidad, ya que, por ejemplo, la iglesia carece de almenas (primera fotografía superior). Con la construcción de la iglesia se dota al monasterio, como es habitual este tipo  de edificios, de dos puertas de entrada: una para la clausura y otra para la iglesia (segunda fotografía  superior.) Llama la atención que en semejante obra de reforma se mantuviera  la  estructura de fachada de vivienda isleña en lo que podríamos denominar la parte laica del edificio, con sus cierros, balcones y almenas, mientras que en la parte ”nueva” se incluyeran elementos que denotan la existencia de una clausura. Así, en la fotografía situada justamente encima del texto pueden admirarse el original balcón con su gran celosía de madera y una “reja con pinchos”, típica de los conventos de clausura de otras poblaciones andaluzas –en Sevilla, por  ejemplo, hay muchísimas-, pero única en San Fernando.
Los mosaicos instalados a uno  y otro lado de la fachada del conjunto por la “Real, Venerable y Seráfica Esclavitud y Antigua Archicofradía del Santísimo Sacramento, de la Inmaculada Concepción y Ánimas Benditas y Fervorosa Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado y María Santísima de la Trinidad (Medinaceli)”  y por la “Venerable, Real y Franciscana Hermandad de la Divina Pastora de las Almas Coronada” (ver fotografías), hermandades de penitencia y gloria, respectivamente, que mantienen una relación especial con el monasterio, señalan de forma simbólica la unidad de los dos lienzos  de la fachada de este singular edificio de San Fernando.

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Las almenas de las Capuchinas III

 
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Hasta la década de los sesentas del siglo XX, el monasterio de las Capuchinas se ubicaba en el límite del casco urbano de San Fernando. Es decir, detrás del convento se terminaba la ciudad y empezaba el  campo, constituido éste por una sucesión de huertas que descendían en pendiente hacia la  Bahía de Cádiz. La saga empezaba con la propia huerta del convento y le seguían, por orden, las denominadas “Huerta de Mainé” y la “Huerta del Madrileño”, que creo llegaba hasta la vía del tren. (Me da la sensación de que después de la vía, antes de llegar a las marismas, había otra huerta, pero por esa ruta nunca llegué tan lejos en el término municipal de San Fernando, considerado por los niños de doce o trece años de la época como un inmenso y variopinto territorio con calles desconocidas, huertas, salinas, marismas, El Cerro -con su minerales y restos arqueológicos-… En fin, todo un cosmos por  descubrir). Las altas tapias de la huerta de las Capuchinas la separaba de la huerta colindante, y cuando por esa zona todo el campo se convirtió en ciudad, excepto la pequeña huerta que conserva actualmente el convento, quedaron algunos vestigios que nos permiten recrear como se veían las almenas de Las Capuchinas desde la “Huerta de Mainé” (fotografía superiores). Y también, lo que queda de aquellas ancestrales tapias de la clausura, siempre tan misteriosas (fotografías inferiores).
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viernes, 18 de mayo de 2012

Seis fichas de "almenas desplegadas parapetos" I

Una vez establecida la clasificación expuesta en la entrada anterior, mostramos a modo de recopilación seis fichas de “almenas desplegadas parapetos”, que ya han sido descritas y catalogadas.

 
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