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domingo, 19 de agosto de 2018

Almenas robustas decoradas y greca en una gran casa de la calle Colón I (la fachada)


Siguiendo con la línea temática que se está tratando últimamente, toca el turno a una gran casa situada en la calle Colón. Su fachada dispone de todas las características del conjunto de antiguos caserones que se están mostrando: robustas almenas decoradas con motivos geométricos de color rojo, un elemento decorativo singular constituido por una original greca, grandes cornisas, etc.


La casa se compone de una planta baja y dos pisos superiores, además de la azotea, que se asoma a la calle con un pretil almenado. Esta distribución se traduce en una fachada con tres lienzos separados por gruesas cornisas en el caso de los dos lienzos inferiores, y una cenefa con greca que separa la planta superior del pretil almenado. La casa cuenta con todos los elementos del caserío barroco de San Fernando: almenas, pórtico, cierro, balcón, ventanas, cornisas, etc.. Sin embargo, es atípica en cuanto que la distribución de los elementos que componen la fachada se sitúan de manera asimétrica, exceptuando el pretil almenado (ver las dos fotografías inferiores).





Es difícil encontrar en los antiguos caserones de San Fernando una fachada en la que sus elementos se sitúen de forma asimétrica. Y hay que descartar una reforma reciente, ya que su aspecto no ha cambiado desde mediados del siglo XX. Sin duda debió de ser reformada con anterioridad, ya que en un pasado lejano la entrada debió estar situada en el pórtico cegado situado a la izquierda del primer lienzo (ver fotografía lateral), y que está adornado con una elegante chambrana, que al invadir la planta noble del edificio rompe su simetría. Precisamente esta última característica indica que la fachada nunca fue simétrica.
Como puede apreciarse en las fotografías, el lienzo de fachada inferior cuenta de tres elementos: cierro central con reja al más puro estilo isleño, puerta de entrada sin adornos y el pórtico cegado que se muestra en la fotografía lateral. Un gran balcón cerrado, situado en el segundo lienzo, se constituye en el centro geométrico de la fachada y dos ventanas situadas asimétricamente se abren a la calle en el tercer lienzo. A las almenas y a los adornos superiores se dedicará una segunda entrada.
El conjunto constituye una espectacular fachada, que ha sido restaurada primorosamente y que embellece la perspectiva de la calle Colón cuando se observa desde la calle Manuel Roldán. Una pena el monstruoso bloque de pisos al que se encuentra adosado, de un estilo que igual puede encontrarse en la parte nueva de Valladolid, Helsinki o la Conchinchinana, y que estaría muy bien en una avenida de nueva creación, pero no en la parte trasera de Capitanía, donde se sitúan los jardines de la antigua sede de la zona marítima del Estrecho. ¿Cómo es posible que se permitiera la construcción de semejante bloque, que llega hasta la calle Vicario, tan cerca de Capitanía y del corazón del bonito barrio de La Pastora?

Almenas robustas decoradas y greca en una gran casa de la calle Colón II (las almenas)


Como puede apreciarse en la fotografía superior, la casa de la que nos estamos ocupando cuenta con un soberbio pretil almenado, separado del tercer lienzo de la fachada por una cenefa enmarcada por dos estrechas cornisas de sección rectangular. El edifico cuenta con tres robustas almenas del tipo que hemos denomina “desplegadas parapeto”. En la gran almena central el parapeto se despliega a ambos lados del pilar. Y como es habitual, las otras dos, situadas en los extremos del pretil, solo cuentan con la mitad del parapeto, ya que de otra forma invadirían las casas adyacentes.



Las almenas cuentan con un pilar (con parapeto), cuya forma paralelepipédica se deja ver en el tramo superior a través de un pequeño trozo delimitado por dos cornisas. Cada una de ellas esta coronada con un cuerpo bulboso rematado con un pináculo de cerámica . Si se comparan las almenas centrales de esta casa y las del edificio descrito en la entrada de 14 de febrero de 2017 (ver fotografía superior) se observa que son casi idénticas desde el punto de vista estilístico. De ahí nuestra hipótesis de que las almenas grandes con estas características son las que cuentan con más antigüedad en la arquitectura civil de San Fernando. Especialmente, y ademas de su robustez, el hecho de contar con un cuerpo bulboso en su parte superior. Esta forma geométrica no es frecuente en las almenas de La Isla y solo aparece en algunas almenas monumentales de las fachadas de algunos caserones.
En la línea de las almenas del grupo de edificios que estamos describiendo, éstas también cuentan con una profusa decoración a base de motivos geométricos de color rojo, siguiendo los cánones isleños. Como se ha podido comprobar a través de la serie de entradas que estamos realizando, el diseño de los dibujos es original para cada edificio, teniendo en común solamente su carácter geométrico y el color rojo empleado en los trazados. En las fotografía inferiores se muestran detalles de dichos dibujos. Asimismo, como ya se ha documentado sobradamente en las fotografías expuestas, el edificio cuenta con una greca de sencillo diseño que embellece aun más al conjunto.



Finalmente, destacar la excelente labor de restauración del propietario o propietaria de esta casa, que ha contribuido a conservar el patrimonio arquitectónico de la ciudad de San Fernando.

Epílogo. Una ocurrencia con la proporción áurea


Es conocido que un rectángulo con las proporciones mostradas en la figura superior da lugar a la denominada “proporción áurea”. Parece que la contemplación de objetos cuyas dimensiones incluyan esta proporción produce en el cerebro humano una sensación de armonía y bienestar. Este hecho, conocido desde la antigüedad clásica, hizo que los griegos la emplearan en el diseño de las fachas de sus templos y probablemente también en los interiores. Modernamente, he leído o escuchado que la proporción áurea se halla en las dimensiones de las tarjetas de créditos para hacerlas más atractivas a las personas, si bien es solo un bulo, ya que cualquiera puede comprobar que sus dimensiones no se ajustan a la proporción áurea, si bien se acercan.


Como puede verse en la fotografía superior, la proporción áurea genera el denominado “número áureo” mediante unas sencillas operaciones. Este número, al igual que el “número pi”, es un número irracional cuyo valor es 1,6180339887498948……., y aunque menos famoso, también se haya presente en multitud de formas y fenómenos de la naturaleza.


Pues bien, observando la armonía del pórtico cegado de la casa que estamos describiendo, se me ocurrió inscribir en él varios rectángulos áureos de diferentes dimensiones. El resultado puede observase en la fotografía inferior


Resulta que la parte del pórtico comprendida entre el borde superior del zócalo y la línea horizontal inferior de la moldura barroca de la chambrana permite la inscripción de un rectángulo áureo con bastante aproximación. Solo quedan fuera de él unas estrechas porciones de las molduras verticales de la chambrana (ver figura).
Como no nos encontramos ante un templo griego sino ante un pórtico del barroco popular de San Fernando, parece que la aparición de las proporciones áureas es fruto de la casualidad, aunque quien sabe. Sin embargo, el encontrar esas proporciones indica el sentido innato de la armonía de los antiguos maestros de obras que diseñaron el antiguo caserío de La Isla. A ver quién encuentra esa armonía en las horrendas construcciones que se levantan en la actualidad y que a algunas personas les gustaría ver en el centro histórico de La Isla; unas por incultura y otras para su enriquecimiento personal.

martes, 12 de junio de 2018

Antiguo caserón frente a Capitanía I. La fachada


El 29 de agosto de 2016 se publicó una entrada donde se planteaba el proyecto de examinar un conjunto de antiguas almenas barrocas decoradas con dibujos geométricos de color rojo ocre, así como los edificios donde se hallaban ubicadas. Éstos constituían un conjunto de antiguos caserones que, entre otras características, tenían la particularidad de estar adornados con grecas de color rojo. Hasta ahora se han descrito con abundante material gráfico dos de estos edificios en sendas entradas publicadas el 8 de diciembre de 2016 y el 14 de febrero de 2017. Continuamos ahora con el proyecto exponiendo un tercer caso de estos singulares edificio propios de la arquitectura de San Fernando.
Como en los dos casos anteriores, este gran caserón, cuyas características exteriores nos proponemos documentar, se encuentra situado en la calle Real. Se halla frente a Capitanía haciendo esquina con el callejón Nicola, antiguo acceso natural a la plaza de toros de La Isla. Está, por tanto, cercano al castillo de san Romualdo, uno de los lugares donde empezó a formarse en antiguo caserío de la Isla de León.
La gran fachada exhibe tres grandes lienzos horizontales separados por cornisas y, en su parte superior, un complejo escenario barroco compuesto por una ancha cenefa delimitada por dos cornisas que enmarcan una greca de complicado diseño geométrico. El conjunto se completa con un pretil con imponentes almenas desplegadas profusamente decoradas con grecas y listones de color rojo (ver fotografías). El primer lienzo comprende la planta baja y un entresuelo. En él se inscribe la mayor parte del gran pórtico barroco del inmueble, que incluso se extiende al segundo lienzo mediante un gran pináculo embutido en la fachada compuesto de numerosas piezas de diversa geometría situadas unas sobre otras (ver fotografía inferior).


El pináculo del pórtico esboza un eje de simetría vertical en los pisos superiores que determina la disposición de los elementos de las plantas segunda y tercera. A saber, vanos que se abren a dos grandes cierros y a balcones de dos tamaños distintos: grandes en la planta noble y pequeños en el piso superior. Estos elementos se disponen simétricamente en torno a ese eje imaginario sustentado por la simetría del pórtico. (El eje de simetría se ha trazado en color rojo sobre la fotografía mostrada abajo).


La verticalidad de la fachada se realza con pilastras de piedra vista situadas en sus bordes derecho e izquierdo. Este último constituye la esquina del caserón, y la pilastra correspondiente presenta dos caras: una en la calle Real y otra en el perpendicular callejón Nicola. Ambas pilastras están coronadas con capiteles de estilo jónico y, como se puede apreciar en las fotografías siguientes, este elemento clásico pasa casi desapercibido ante la exuberancia barroca de las almenas situadas por encima de los mismos.


Como puede apreciarse en la primera de las fotografías, la parte superior del edificio está profusamente decorada con almenas de complicado diseño y elaborados dibujos geométricos. Así pues, más que una descripción verbal procede mostrar una galería de fotografía que se expondrán en la siguiente entrada.
Añadir finalmente que la primorosa restauración de la fachada de esta casa ha puesto en valor uno de los edificios notables de la rica arquitectura popular de San Fernando. Si esta forma de proceder se hubiera comenzado antes, se hubieran salvado otros edificios notables como la casa palacio que contenía la torre de Zimbrelo, por citar un ejemplo, y la calle Real y su entorno sería un magnifico conjunto arquitectónico barroco y neoclásico digno de admirar.

Antiguo caserón frente a Capitanía II. Las almenas

A continuación se muestra una galería de fotografías de las almenas y de la decoración con dibujos geométricos del gran edificio frente a Capitanía que estamos describiendo.







miércoles, 1 de marzo de 2017

Diez cierros dobles barrocos I

En el edificio de la entrada anterior apareció un gran cierro doble con cubierta de trazo curvilíneo del que dijimos que muy probablemente tenía una tipología genuina de la arquitectura barroca popular de San Fernando. Proponíamos entonces dedicar una entrada a mostrar ejemplares existentes aquí y allá en el caserío antiguo de la ciudad.
Con esta idea se han elegido como muestra diez de estos cierros para crear una galería de fotografías donde también se han incluido otras en las que se aprecian los detalles de los curiosos adornos de hierro –florones y filigranas- que algunos poseen en sus cubiertas. He aquí la galería de fotos, dejando a los cañaillas amantes y conocedores de su ciudad la localización de estas magnificas muestras de la arquitectura popular de La Isla.














martes, 14 de febrero de 2017

Casa con el año de su construcción escrito en su almena central


Siguiendo el orden del plan esbozado en la entrada preliminar de 29 de agosto de 2016 sobre grandes almenas barrocas, ahora le toca el turno a un esbelto edificio que se halla casi enfrente de la iglesia de san Francisco de Asís. Se trata de una casa singular que, después de su restauración-reconstrucción, muestra elementos decorativos pictóricos de color rojo, tanto en un adorno en forma de greca como en otros dibujos de naturaleza geométrica ubicados en sus almenas. Como se ilustra en la primera fotografía expuesta, llama la atención la fecha que figura en la gran almena central y que sirve para datar la construcción de la casa original.


El edificio se presenta como un gran rectángulo de lados desiguales, siendo el de menor longitud el que constituye la base del lienzo de la fachada. Este hecho le confiere un aspecto en el que predomina la verticalidad. Esta característica se ve reforzada por carecer de cornisas que separen las plantas del edificio, exceptuando el caso de la cornisa superior, cuya principal función es resaltar el pretil almenado de la azotea. Normalmente, las cornisas horizontales constituyen elementos que contribuyen a equilibrar otros –especialmente los pilares- que resaltan la verticalidad de las fachadas. De esta manera, lo vertical se armoniza con lo horizontal, como puede apreciarse en los edificios mostrados en las entradas anteriores. Sin embargo, en este caso, la casi ausencia de cornisas y la geometría rectangular dispara la sensación de verticalidad del inmueble.


La parte de la fachada correspondiente a la planta baja presenta unas características diferenciadas del resto, ya que, por una parte, en ella se ha dejado a la vista la piedra ostionera tan frecuente en los edificios antiguos de San Fernando y, por otra, aparecen dos elementos muy característicos del barroco popular de La Isla, a saber: una portada con una elegante chambrana y un doble cierro con cubierta de trazo curvilíneo (1).
El resto de la fachada, hasta la cornisa superior, se caracteriza por poseer seis grandes vanos rematados por arcos rebajados. Están situados de tres en tres, en hileras alineadas con los dos pisos superiores. Los primeros se abren a un amplio balcón que abarca casi toda la anchura de la fachada. Mientras que los tres siguientes, correspondientes al último piso, constituyen las respectivas puertas de entrada a tres pequeños balcones. Se tiene, pues, que cada planta presenta un aspecto distinto de cara a la calle, pero que todas ellas conforman un conjunto armónico de equilibradas proporciones.


La parte superior constituye el pretil almenado separado del resto de la fachada por una gran cornisa subrayada por una sencilla y elegante greca de color rojo. Como puede apreciarse en la primera de las fotografías expuestas, la gran almena central se despliega sobre el pretil con un intrincado perfil de trazos curvos. La decoración de carácter geométrico a base de gruesas líneas rojas configura un espectacular medallón en cuyo centro se puede leer “AÑO 1766”, fecha que con toda probabilidad se refiere a la construcción del inmueble. El pilar central de la almena tiene dos cornisas: una estrecha a unos palmos por debajo de su extremo superior y otra ancha en dicho extremo (pilar que es su momento codificamos como del tipo G02RECT). El conjunto culmina con una figura geométrica de carácter bulboso decorada en franjas rojas y blancas, y un pináculo redondeado de color verdoso. Hay que señalar que hemos observado que los remates con elementos geométricos en forma de bulbo aparecen en otras antiguas almenas de grandes proporciones. Por tanto, puede decirse que constituyen un elemento propio de parte del conjunto de las almenas barrocas construidas en el siglo XVIII.


Las dos almenas laterales que delimitan el extremo superior de la fachada son típicas almenas G02RECT: pilar con dos cornisas; remate a base de cuerpo geométrico, en este caso un tronco de pirámide de lados curvos (ver figura); y un adorno en su parte superior, que aquí adquiere la forma de pomo ovalado similar al que encontramos en la almena central. (Si se observa el adorno con detalle en la fotografía ampliada parece que es de naturaleza metálica).


Nos encontramos, pues, ante un hermoso y original edificio barroco cuya fachada ha sido salvada, contribuyendo así a la conservación de lo que aún queda del singular conjunto arquitectónico que en su día fue la calle Real de San Fernando en su totalidad.


(1) Probablemente este tipo de cierro es genuino de la ciudad de San Fernando, y aunque no son muy abundantes tampoco son extremadamente raros; naturalmente algunos ejemplares son mejores que otros, tanto en su factura como en su conservación, pero todos ellos constituyen un conjunto de elementos muy interesante de la arquitectura popular de la ciudad. Nos proponemos dedicar la próxima entrada a realizar una pequeña galería fotográfica de ejemplares que hemos localizado en el caserío antiguo de La Isla.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Almena singular en una gran casa de la calle Real


En la entrada anterior se mostraron un conjunto de robustas almenas (desplegadas) decoradas con listones y grecas de color rojo. A juzgar por sus características, proponíamos la hipótesis de que debían ser las más antiguas de San Fernando. Ahora vamos a dedicar una serie de entradas a situarlas en los edificios que las albergan, mostrando sus fachadas y el resto de almenas con las que están adornados. Siguiendo el orden con que fueron expuestas en esa entrada preliminar, comenzaremos con la almena singular que volvemos a mostrar en la primera de las fotografías de esta entrada.
Esta almena está situada en una casona de tres plantas que ha sido restaurada-reconstruida conservando todos los elementos de la fachada y el singular torreón que corona la parte superior izquierda del edificio (ver las fotografías siguientes)



Como se aprecia en las dos fotografías que se expone a continuación el edificio tiene bastantes elementos singulares que no se encuentran en ningún otro de la ciudad. A saber, la gran almena en la parte central del pretil de la azotea; los dos enormes contrafuertes, de elaborado perfil barroco, situados sobre el pretil del edificio; el torreón con cuatro almenas en las esquinas y, finalmente, una profusión decorativa a base de franjas, listones, y grecas de elaborado diseño.



El edificio tiene tres plantas –además de la azotea y el torreón-, que se manifiestan en la fachada mediante tres lienzos horizontales separados por cornisas de distintas anchuras. Los elementos que aparecen en cada uno de ellos son diferentes, tanto en el tamaño como en la decoración. Así, la planta baja, que muestra la piedra ostionera de la construcción original, cuenta con dos grandes cierros y un enorme pórtico adornado por una austera chambrana de líneas sencillas que enmarca la entrada del edificio.
Las dos plantas superiores son completamente distintas. La primera de ellas cuenta con tres balcones provistos de grandes vanos rematados por arcos rebajados y ribeteados con molduras de moderada elaboración (ver fotografías); la segunda, más estrecha, tiene tres balcones más pequeños que originariamente tendrían amplios vanos con arcos rebajado, pero que posteriormente han sido reducidos para adaptarlos a la funcionalidad de las viviendas actuales. Se mantienen, sin embargo, las anchas molduras que conservan la forma de dicho arco y que destacan al estar pintadas de un color diferente al blanco predominante en la fachada del edificio.



Como adelantamos al principio, por encima del lienzo horizontal de la última planta habitable todo son novedades respecto a los elementos que se observan en otras casas de la arquitectura tradicional de San Fernando. Se comienza con una franja delimitada por dos cornisas donde aparece una magnífica greca de color rojo. Arriba, coronando la fachada, se sitúan de forma armónica el conjunto de elementos singulares que ya hemos citado. A saber, la gran almena en el centro, dos robustos contrafuertes de contornos barrocos a los lados y, en la parte izquierda, el torreón con su elaborada decoración y sus cuatro almenas en las esquinas. La almena central parece un medallón en la que no existe un pilar que sirva de columna vertebral a la estructura; es más, la parte central está horadada por un hueco pentagonal de lados curvilíneos (ver fotografía), con lo que se subraya la inexistencia de un pilar central. Así pues, en este caso, la almena carece de los distintos elementos diferenciados que se observan en las muchas que existen en la ciudad. Hay que se exceptuar la pirámide con la culmina en su parte más elevada, que sí es abundante, pero que en este caso pasa casi desapercibida ante la exuberancia decorativa de la almena. El complejo diseño barroco, que se puede examinar detenidamente en la primera de las fotografías expuestas, se ve resaltado con las franjas de color rojo características del edificio.
Las cuatro almenas de las esquinas de la azotea del torreón son de pequeñas dimensiones si se comparan con los demás elementos decorativos del edificio. Como puede apreciarse en la figura lateral, están constituidas por delgados pilares que culminan con cuerpos geométricos formados esencialmente por dos figuras piramidales superpuestas. Probablemente, las originales eran diferentes y desparecieron cuando el edificio se reconstruyó. De cualquiera de las maneras, el diseño actual no desentona ni con el torreón ni con el edificio. Ojala todas las rehabilitaciones se realizaran con el esmero que se ha utilizado para conservar el aspecto de esta antigua casona de La Isla.